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Capital circulante: todo lo que necesitas saber

Cuando gestionas un negocio, una de las claves para mantenerlo vivo y saludable es que no le falte liquidez.

Capital circulante: todo lo que necesitas saber
Eva Fernández

En este articulo verás:

Cuando gestionas un negocio, grande o pequeño, una de las claves para mantenerlo vivo y saludable es que no le falte liquidez. Es decir, que puedas hacer frente a los pagos del día a día sin agobios ni sobresaltos. Y aquí entra en juego un concepto fundamental de la contabilidad empresarial: el capital circulante.

Si alguna vez has escuchado hablar de este término y te ha sonado a algo técnico o lejano, no te preocupes. En este artículo voy a explicártelo todo con claridad, desde qué significa realmente hasta cómo calcularlo, por qué es tan importante para la salud financiera de una empresa y qué puedes hacer para mejorarlo si no estás en una situación ideal.

Vamos a desmenuzar este tema con ejemplos, situaciones prácticas y una visión experta, para que al terminar de leerlo no te quede ni una sola duda.

¿Qué es el capital circulante?

El capital circulante, también conocido como fondo de maniobra, es el resultado de restar los pasivos corrientes (las deudas a corto plazo) a los activos corrientes (los recursos líquidos o fácilmente convertibles en dinero en menos de un año). Es, en pocas palabras, la capacidad que tiene una empresa para operar día a día sin ahogarse financieramente.

Imagina que tienes una tienda de ropa. Tu capital circulante es el dinero (o bienes fácilmente vendibles) que tienes disponible para pagar proveedores, sueldos, alquiler, impuestos… sin tener que recurrir a un préstamo urgente o a la venta apresurada de activos importantes.

En términos contables, la fórmula básica es esta:

Capital circulante = Activo corriente - Pasivo corriente

Ahora bien, aunque parezca simple, este cálculo encierra muchas implicaciones que conviene analizar en profundidad.

¿Qué se incluye en el activo corriente?

Dentro del activo corriente se encuentran todos aquellos recursos que se espera que se conviertan en efectivo en menos de un año. Algunos ejemplos comunes son:

  • Dinero en caja y bancos.

  • Cuentas por cobrar (clientes).

  • Inventarios o existencias.

  • Inversiones a corto plazo.

  • Anticipos a proveedores.

Es decir, todo aquello que te da oxígeno financiero en el corto plazo.

¿Y qué forma parte del pasivo corriente?

Por el lado del pasivo corriente, se agrupan todas las deudas y obligaciones que debes pagar en el mismo plazo (menos de un año). Aquí hablamos de:

  • Proveedores.

  • Préstamos bancarios a corto plazo.

  • Nóminas pendientes.

  • Impuestos por pagar.

  • Otros gastos devengados.

Por tanto, si tus deudas inmediatas superan a tus recursos líquidos, el capital circulante será negativo. Y eso, como veremos, puede ponerte en una posición delicada.

¿Qué significa tener un capital circulante positivo?

Tener un capital circulante positivo significa que tienes más recursos a corto plazo que deudas inmediatas. En la práctica, esto se traduce en una mayor tranquilidad financiera: puedes pagar tus obligaciones sin problema, tienes margen para negociar con proveedores y puedes incluso aprovechar oportunidades de negocio o inversión sin tener que endeudarte.

Es como tener un colchón: si ocurre un imprevisto (una caída en las ventas, un gasto inesperado, una avería), no tienes que correr al banco ni endeudarte más de la cuenta. Puedes aguantar, maniobrar y tomar decisiones con calma.

¿Y si es negativo?

Un capital circulante negativo, por el contrario, indica que tus deudas a corto plazo superan tus activos líquidos. En otras palabras, no tienes suficiente dinero a mano para cubrir tus pagos inmediatos.

Esto no siempre significa que tu empresa esté al borde de la quiebra, pero sí es una señal de alerta. Podrías estar funcionando gracias al crédito de tus proveedores, a pagos adelantados de clientes o a una gestión muy ajustada del flujo de caja. Pero cualquier contratiempo podría desestabilizarte.

¿Cuál es el capital circulante ideal?

No existe una cifra universal para todas las empresas. Todo depende del sector, del tamaño del negocio, del modelo de operación, e incluso de la estacionalidad. Pero como regla general, cuanto más positivo sea tu capital circulante, más margen de maniobra tendrás.

En sectores con alta rotación de productos, como la alimentación o el comercio minorista, es habitual operar con márgenes ajustados. En cambio, en industrias más intensivas en capital, como la construcción o la industria pesada, se requiere un colchón mayor para mantener la operativa sin sobresaltos.

¿Por qué es tan importante el capital circulante?

Porque afecta directamente a la liquidez y la operatividad diaria. Puedes tener beneficios en tu cuenta de resultados y, sin embargo, tener problemas para pagar las nóminas. ¿Cómo es posible? Muy sencillo: los beneficios pueden estar "atrapados" en cuentas por cobrar o en inventario, y no en efectivo disponible.

El capital circulante es como el latido del corazón financiero de tu empresa. Te dice si el flujo está funcionando, si hay oxígeno suficiente o si estás al borde del colapso circulatorio.

Ejemplo práctico

Supongamos que tienes una pequeña empresa de distribución de bebidas. Tus activos corrientes son:

  • Caja y bancos: 10.000 €

  • Clientes por cobrar: 30.000 €

  • Inventario: 20.000 €

  • Total: 60.000 €

Y tus pasivos corrientes son:

  • Proveedores: 25.000 €

  • Préstamos a corto plazo: 15.000 €

  • Impuestos pendientes: 5.000 €

  • Total: 45.000 €

Capital circulante = 60.000 € - 45.000 € = 15.000 €

Eso quiere decir que, al menos en el corto plazo, tu empresa tiene un colchón de 15.000 € para operar con holgura. Si esa cifra fuera negativa, tendrías que revisar urgentemente tu estrategia financiera.

Cómo mejorar el capital circulante de tu empresa

Si al hacer el cálculo descubres que estás en una situación ajustada o incluso negativa, hay varias acciones que puedes tomar para mejorar tu capital circulante:

Cobrar antes y pagar después

Negocia con tus clientes para acortar los plazos de cobro (incluso ofreciendo descuentos por pronto pago) y al mismo tiempo trata de alargar los plazos con tus proveedores. Esto mejora tu flujo de caja sin necesidad de financiación externa.

Optimiza tu inventario

Un inventario excesivo inmoviliza recursos. Analiza tus niveles de stock y ajusta las compras a la demanda real. Así liberarás liquidez sin afectar las ventas.

Controla los gastos fijos

Revisa tus costes operativos. A veces pequeños ajustes en suministros, alquileres o servicios pueden liberar recursos importantes.

Mejora la gestión de cobros

Implanta políticas claras de crédito y seguimiento a clientes morosos. Un retraso en el cobro puede desajustar toda tu planificación financiera.

Renegocia tus deudas

Si tienes préstamos a corto plazo que te están asfixiando, plantéate refinanciarlos a largo plazo. Eso mejorará tu capital circulante al reducir el pasivo corriente.

Capital circulante y ciclo de conversión de efectivo

Otro concepto clave que conviene que entiendas es el ciclo de conversión de efectivo. Es decir, el tiempo que pasa desde que inviertes en inventario hasta que recuperas ese dinero con la venta y cobro al cliente.

Cuanto más corto sea ese ciclo, más eficiente es tu gestión del capital circulante. Y viceversa: un ciclo largo puede hacer que, aunque vendas mucho, no veas el dinero hasta demasiado tarde.

¿Se puede tener mucho capital circulante?

Curiosamente, sí. Aunque suene raro, un exceso de capital circulante también puede ser síntoma de ineficiencia. Puede indicar que tienes demasiado dinero inmovilizado, ya sea en inventario o en cuentas por cobrar, que podrías estar usando para invertir, crecer o mejorar tu rentabilidad.

Por tanto, como en casi todo en finanzas, la clave está en el equilibrio.

Diferencia entre capital circulante y liquidez

Es habitual confundir estos dos conceptos, pero no son lo mismo. La liquidez se refiere a la capacidad inmediata para hacer frente a pagos urgentes (por ejemplo, si tienes efectivo en caja), mientras que el capital circulante es un indicador más amplio que evalúa si el conjunto de tus activos a corto plazo supera a tus deudas inmediatas.

Puedes tener liquidez momentánea pero un capital circulante negativo si estás muy endeudado a corto plazo. O al revés, tener un capital circulante positivo pero poca liquidez si tus activos están en forma de inventario difícil de vender.

¿Qué opinan los bancos del capital circulante?

Mucho. Cuando pides financiación, especialmente préstamos a corto plazo o líneas de crédito, uno de los primeros indicadores que analizan los bancos es tu capital circulante. Si es negativo, lo interpretan como un riesgo elevado, ya que puede que no tengas cómo devolver el dinero sin apuros.

¿Y Hacienda? ¿Tiene algo que decir?

Hacienda no interviene directamente en el capital circulante, pero sí se fija en los indicadores de liquidez si, por ejemplo, solicitas un aplazamiento de impuestos. Además, si estás en dificultades financieras, es probable que analicen tu capacidad de maniobra antes de concederte facilidades.

Como ves, el capital circulante es mucho más que un número contable. Es un termómetro de la salud de tu empresa y un indicador clave de si puedes mantener tu actividad sin sobresaltos financieros.

No hace falta ser un experto para entenderlo, pero sí es fundamental que lo tengas controlado. Calcularlo de forma periódica, interpretarlo correctamente y tomar decisiones estratégicas a partir de él te ayudará a evitar problemas mayores y a mantener el rumbo financiero firme.

Recuerda: puedes tener muchas ventas, incluso beneficios contables… pero si no hay capital circulante, tu empresa puede tambalearse. Así que no lo dejes en segundo plano. Tu tranquilidad –y la de tu negocio– dependen de ello.

Estadísticas interesantes 

  • Importancia de la gestión del capital circulante en tiempos de incertidumbre económica: Una gestión eficaz del capital circulante garantiza que una empresa tenga suficiente liquidez para cubrir los gastos inmediatos, cumplir las obligaciones a corto plazo y evitar interrupciones en el flujo de caja, especialmente en periodos de incertidumbre económica.

  • Relación entre la gestión del capital circulante y la rentabilidad en las pymes: Un estudio ha demostrado que el 31% de las empresas analizadas presentaban un capital circulante negativo en 2006, lo que indica que financiaban parte de sus activos fijos con recursos a corto plazo, como el crédito bancario, evidenciando un déficit de recursos permanentes.

  • Incremento en la actividad de factoring y confirming en España: En 2021, la actividad de factoring y confirming en España alcanzó un volumen de cesiones de 199.364 millones de euros, representando un aumento del 9,38% respecto al año anterior y siendo el dato más elevado del último lustro.

  • Evolución del tejido empresarial español: Las estadísticas mercantiles reflejan la evolución del tejido empresarial en España, incluyendo constituciones, extinciones, ampliaciones y reducciones de capital, fusiones y escisiones, procedimientos concursales y la tipología de los órganos de administración más comunes.

  • Impacto de la gestión del capital circulante en operaciones corporativas: En el marco de una operación corporativa, el capital circulante es un elemento de valor que debe conocerse en profundidad, ya que su gestión puede influir significativamente en el valor de la empresa y en el éxito de la operación.

Preguntas frecuentes sobre el capital circulante

¿Qué es el capital circulante?

El capital circulante es la diferencia entre el activo corriente y el pasivo corriente de una empresa. En otras palabras, representa los recursos que tiene una empresa disponibles para operar en el corto plazo sin necesidad de recurrir a financiación externa inmediata.

¿Qué es el capital circulante de una empresa?

Es una medida de la salud financiera a corto plazo de un negocio. Refleja si una empresa puede hacer frente a sus obligaciones más inmediatas utilizando sus propios activos líquidos o fácilmente convertibles en dinero. Es un indicador fundamental de liquidez y eficiencia operativa.

¿Cómo se calcula el capital circulante?

Se calcula con una fórmula muy sencilla:
Capital circulante = Activo corriente - Pasivo corriente
El activo corriente incluye cosas como efectivo, cuentas por cobrar e inventario. El pasivo corriente engloba deudas y pagos pendientes a corto plazo, como proveedores o préstamos.

¿Qué es el capital fijo y circulante?

El capital fijo hace referencia a los activos que permanecen en la empresa durante largo tiempo, como maquinaria, edificios o vehículos. El capital circulante, en cambio, son los recursos que entran y salen en el corto plazo, como el dinero en caja, los productos en stock o las cuentas por cobrar.

¿Qué se entiende por circulante?

En contabilidad, el término "circulante" se refiere a todos los activos y pasivos que se mueven o renuevan en el corto plazo, generalmente dentro de un año. Se habla de circulante para destacar el carácter temporal y fluido de ciertos elementos financieros dentro de la empresa.

¿Qué es el capital circulante real?

El capital circulante real es el capital circulante “neto” una vez que se han descontado ciertos elementos no operativos o poco líquidos del activo corriente. Es una forma más precisa de conocer la capacidad operativa inmediata de la empresa, sin contar con activos que no pueden transformarse rápidamente en efectivo.

¿Es malo tener un capital circulante negativo?

No siempre es señal de desastre, pero sí es una bandera roja. Un capital circulante negativo puede indicar que no tienes suficientes recursos líquidos para cubrir tus obligaciones más inmediatas. Si se mantiene en el tiempo, podría poner en peligro la viabilidad del negocio.

¿Qué impacto tiene el capital circulante en la financiación de la empresa?

Un capital circulante sano te permite operar sin necesidad de recurrir constantemente a préstamos. Si está bien gestionado, puedes incluso financiar el crecimiento de tu empresa sin aumentar el endeudamiento. Por eso, muchos bancos y entidades lo analizan antes de conceder crédito.

¿Con qué frecuencia debería revisar el capital circulante?

Lo ideal es hacerlo de forma mensual o trimestral, dependiendo del tamaño y tipo de negocio. Revisarlo con regularidad te ayuda a anticipar problemas de liquidez y a tomar decisiones informadas sobre compras, ventas o financiación.

¿Cuál es la diferencia entre liquidez y capital circulante?

La liquidez se refiere a la capacidad inmediata para pagar algo (como tener dinero en efectivo). El capital circulante, en cambio, es una visión más completa del conjunto de activos y pasivos a corto plazo. Puedes tener liquidez momentánea pero un capital circulante negativo, o viceversa.